quinta-feira, 20 de julho de 2017

HUMANISMO, PÓS-HUMANISMO E SUPER-HUMANISMO


Sabemos que el hombre tuvo un comienzo sobre el planeta. Cómo ha llegado a generarse puede ser explicado desde distintos conocimientos. Hay una explicación dada por la religión, las ciencias naturales o la ética. El hombre –primeramente - es efecto de un proceso evolutivo y selectivo de la cadena de la vida. En tal proceso no interviene, es decir, que la causa no está en su propia acción sino en fuerzas externas. Pero el hombre también es producto de una acción propia. Aquí aparecen diversas antropotécnicas creadas por el mismo hombre cuya finalidad es su propia generación. En otras palabras, el hombre se hace y se crea a sí mismo, conforme esas técnicas. Podríamos decir que conviven tanto causas naturales como humanas en la producción del hombre.
Sin embargo, el gran hallazgo de la cultura moderna es que el hombre “verdadero” es aquél que es diseñado según técnicas antrópicas. La filosofía contemporánea desde los años ochenta del siglo XX hasta esta parte –muy especialmente desde el siglo XXI- ha venido insistiendo en que el hombre es un producto de la intervención que hace el hombre según técnicas específicas. En esas técnicas, se incluye la biología, la genética, la neuropsicología, etc. 

El problema se presenta cuando la antropogénesis -la generación del hombre- no acompaña el orden de lo natural, como un complemento o perfeccionamiento de lo ya dado en el hombre, sino cuando la antropogénesis se concibe comoindependiente de tales leyes. En otros términos, se trata de hacer al hombre denuevo, partiendo de cero, aun contra la admisión de leyes naturales que regirían más allá de la voluntad humana. No es un simple fenómeno de la imaginación productiva sino un hecho a experimentar. Por lo tanto, la antropogénesis se convierte en un hecho establecido por el hombre en el que experimenta hasta qué limites puede ser llevada su propia potencialidad. El humanismo tiene la función de “domesticar” al hombre, en otras palabras, es un dispositivo para producir un tipo humano. Tiene por objetivo elevar al hombre de su estadio “animal”, “bestial” o “bárbaro”. Esta función “domesticadora” la ha ejercido laeducación (alfabetización), precisamente, por inhibir las fuerzas bestiales o embrutecedoras.

El 17 de julio de 1999, tuvo lugar en el castillo de ElmauBavierael Simposio Internacional “Jenseits des Seins / ExodusfromBeing / Philosophie nach Heideggers”en el marco de un ciclo de Encuentros sobre “La filosofía en el final de siglo”. Uno de los filósofos más interesantes de este tiempo, Peter Sloterdijk, se presenta con una conferencia titulada Normas para el Parque Humano (Regeln für den Menschenpark), como respuesta a la famosa Carta sobre el humanismo (Brief über den Humanismus), que escribiera Martin Heidegger en 1946. En dicha breve obra, Heidegger cuestiona la definición clásica del hombre como “animal racional”. Tanto para Heidegger como para Sloterdijk el humanismo deviene insuficiente. Según Sloterdijk la educación como herramienta formadora/domesticadora ha fracasado. Propone que la función antropotécnica que la educación tuvo hasta el momento sea reemplazada por la biotecnología y las ciencias de la información.

Si la historia no es más que la historia natural de los sucesivos procesos de adiestramiento del animal humano que llegan hasta el tipo actual de la especie (“último hombre”), se estaría entonces en el estadio epocal propicio para pensar una nueva “domesticación”, una nueva “crianza” del hombre por el hombre por otros medios. Abandono del humanismo, con una etapa poshumanistatransicional que prepare el suelo para un superhumanismo. Sea o no elÜbermensch un proyecto verosímil, Nietzsche ha dejado al descubierto un “núcleo duro” de reflexión sobre la humanidad que va más allá del proyecto humanista. Un pensar futuro que nos veremos obligados a apropiarnos para corresponder con lo que resulte del hombre en adelante (Sloterdijk).

La categoría nietzscheana de “superhombre” (Übermensch) lo que ha hecho es desnudar el entramado de crianza, domesticación y educación que llevó a producir lo que es el hombre en el presente, ocultado por milenios. El hombre del futuro –en cuanto Übermensch- se habrá despojado de ese entramado y se “criará” de acuerdo a un nuevo código antropotécnico,  no fundado en la tradición del humanismo ilustrado. Si el hombre antes temía al poder de la Naturaleza (que ahora sabe controlar) y al poder de Dios (que ahora “ha muerto”), el próximo “poder” para el hombre (¿digno de temer?) será el hombre mismo. Y con este inusitado poder (la biotecnología por caso) se “domesticará” y “criará” al nuevo “hombre” del superhumanismo venidero.