quarta-feira, 1 de agosto de 2012

Seis formas eficaces de motivar a tus estudiantes


Seis formas eficaces de motivar a tus estudiantes

Chiew Pang nos deja estos útiles consejos en ITDI (International Teacher Development Institute), que nosotras(os) te ofrecemos traducidos
 
Para poder motivar a tu alumnado, lo primero es motivarte tú mismo/a. Los estudiantes saben cuándo estás de mal humor, cansada/o o insatisfecha/o con el material. Como te contábamos en "Lo que todo/a profesor/a debe saber sobre sus alumnos/as" (goo.gl/sEOVT), tu entusiasmo será contagioso hacia tus alumnas y alumnos. Hoy veremos cómo puedes ayudarles a ellos/as y te prometemos traerte consejos para sentirte saludable y motivada/o

 Conoce a tus estudiantes

Esta regla es muy básica y, sin embargo, muy descuidada. Si tratas al alumnado como nombres y números en un listado, mejor búscate otro trabajo que se adapte mejor a tus talentos. Has de mostrar cuidado en lo que haces y no aparentar que eres un ser sin sentimientos porque, entonces, será recíproco; intenta adaptar las enseñanzas a sus intereses: se valiente y modifica, si hace falta, o complementa el libro de texto, si lo hubiere. ¿Por qué vamos a hacer un texto sobre Madonna si les gusta más Lady Gaga? ¿Por qué hablar de osos polares si los osos pardos son más cercanos? [NOTA: en la versión original se habla de osos panda, dada la procedencia geográfica del autor]
¿A qué se deben estas dos sugerencias? Pues es fácil: los estudiantes, de cualquier nivel académico, tendrán más interés si pueden verse envueltos y relacionados con el tema.

Se realista

Las expectativas han de ser realistas, adecuadas al nivel de la clase: debemos ir paso a paso y plantearnos metas alcanzables a corto plazo. El elogio es importante cuando un alumno o una alumna ha logrado alcanzar sus objetivos; que tus alumnos/as conozcan sus fortalezas y debilidades les ayudará a fijar sus objetivos, forjar un conocimiento sólido de sus límites y empujarlos por encima de éstos (Ver "Desarrollando la iniciativa y el autoconocimiento durante la adolescencia" goo.gl/bXWtw)

Reforzemos

Como hemos dicho, elogiar es importante y ayudará a completar sus tareas y alcanzar sus metas; por ejemplo, mostrar su trabajo en el corcho de clase es una muestra de elogio mucho más fuerte que cualquier otra verbalización. Si creamos un blog, podemos publicar ahí y discutir los trabajos; también podemos animar a las familias y pedir la participación de otros grupos. 

¡Trabajemos juntas/os!

  • Si involucramos a los alumnos y alumnas en la creación de las normas de clase y fijamos juntas/os las sanciones, funciones y responsabilidades ante los actos de cada cual, será mucho más fácil crear un clima de respeto mutuo en el aula.

  • Al final de las clases también podemos preguntar qué han aprendido, si les ha gustado o no, qué cambiarían o qué les gustaría hacer en la próxima clase. ¡Los resultados pueden ser inesperados!

  • Los y las estudiantes han de trabajar juntas/os; según qué asignatura puede que sea más conveniente un trabajo en grupo o un trabajo en equipo pero, en ambos, existe un aprendizaje a partir de sus compañeros y compañeras.

Ampliar el aula

No, no nos referimos a hacer albañilería; de vez en cuando, si es posible, es bueno que nuestros alumnos y nuestras alumnas salgan del aula: bien de excusión (por ejemplo, al campo) o bien al mismo patio del colegio o instituto. Amplía los "materiales didácticos" con los recursos del entorno y es muy energizante para nuestros/as estudiantes confinados.


¡Ábrete!
Haz un esfuerzo: crea el mejor ambiente de aprendizaje que puedas, se accesible y muéstrales que pueden contar contigo para expresarte preocupaciones y problemas (especialmente, si eres tutor/a). Cada vez más docentes se aprovechan del enorme potencial de las redes sociales para mantener el contacto con sus alumnas y alumnos fuera del horario de clase (ver "Twitteando en tu aula" goo.gl/pML8X)

Recuerda: los/as estudiantes motivados/as son muy motivadores/as para nosotros/as. Sin el huevo, no hay gallina.